lunes, 25 de mayo de 2015

Trastos, recuerdos


Creer conocer alguien a través de sus poemas es engañarnos a nosotros mismos. No solo existe un yo más íntimo. El poeta guarda muchas veces una parte de sí, una parte a salvo de su tortura creativa, a salvo de la sobreexposición que permite que se juzgue cada verso, cada imagen.

Wislawa Szymborska construyó una obra poética única en el mundo. Tras su muerte dejó en Cracovia el recuerdo de una mujer que fue ante todo fiel a sí misma, a su intimidad, a sus secretos, a sus compulsivas colecciones y aficiones. Siempre consecuente con sus creencias y afectos.

Anna Bikont y Joanna Szczesna reconstruyen con una gran delicadeza y respeto, gracias a los trastos y recuerdos de Szymborska, la vida de la poeta más importante de la historia de Polonia. Hacen un recorrido exhaustivo e interesantísimo por su obra y presentan una Wislawa desconocida: una niña que perdió demasiado pronto a su padre, figura determinante no solo en su infancia, una joven temporalmente deslumbrada por un régimen que nunca le concedió nada, una amiga fiel y una anfitriona única que encontró tal vez demasiado tarde al verdadero amor de su vida.

La poliédrica Wislawa era una agudísima observadora de los pequeños detalles, en los que ella lograba hermanar poesía y filosofía. También fue, entre otras muchas cosas, una espléndida crítica literaria, una mecenas desinteresada, una anciana que viajó por el mundo componiendo a cada kilómetro divertidísimos liméricos, una amante de los monos, de los gatos, de los botones. Su ironía y su sentido del humor quedaron a salvo del escrutinio del público que demandaba de la Nobel constantes secretos y confesiones.

Anna Bikont y Joanna Szczesna logran lo que podía parecer imposible cuando decidieron escribir este libro: una obra redonda, delicada, completa, escrita con un muy buen pulso narrativo que sobrepasa el género de la biografía.

Trastos, recuerdos, Anna Bikont & Joanna Szczesna
Traducción: Elzbieta Bortkiewicz & Ester Quirós
Pre-Textos, 2015



viernes, 15 de mayo de 2015

Los reyes del jaco


Ahora que Detroit parece renacer a la sombra de restaurantes de diseño y de ingeniosas start-ups, antes de que ya casi nadie recuerde una ciudad casi asolada por un desastre nuclear, Los reyes del jaco recuerdan el inicio del declive de la capital del automóvil.

Henry Ford, los hermanos Dodge, William Chrysler y los cantantes de la Motown fueron desplazados como héroes locales. Los chicos de las barriadas empezaron a soñar con el dinero fácil. El milagroso jaco les garantizaba la salida rápida de edificios en los que la constante desconfianza era signo de buena vecindad.

Tras escribir un artículo sobre el mundo de la heroína, el periodista Vern E. Smith decidió no solo plasmar la bélica realidad de Detroit sino también dar vida a muchos de los personajes que se habían quedado fuera de su texto de no-ficción. En su única novela, Smith sumó a su experiencia periodística un infalible olfato para el enloquecido ritmo de las calles.

Smith elige a dos camellos de poca monta que deciden escalar posiciones al ritmo que impone Detroit, una carrera en la que todo vale hasta que la muerte lo permita. Lennie Jack, jovencísimo veterano de Vietnam, desea forzar un cambio generacional. Para ello, con el apoyo de Joe Rojo, idea un golpe al mayor traficante de la ciudad. Su ambicioso plan recrudece las luchas territoriales que recuerdan al salvaje oeste.

Al leer Los reyes del jaco se siente que Vern E. Smith presenció en primera fila los tiroteos, los entierros, todos y cada uno de los trapicheos. Los diálogos son de un realismo atroz y sin duda la piedra angular de la novela. A pesar de la acertada traducción de Güido Sender es inevitable que quede fuera algo de la frescura de un inglés con alma de gueto que fue para muchos un rasgo de distinción.

Las descripciones exceden lo periodístico y se adentran en lo cinematográfico. Los reyes del jaco es el punto de origen de series como The Wire o The Shield. Series escritas como si de novelas se tratasen que prácticamente han acabado ya con nuestra capacidad de sorpresa. Programas de una factura impecable que son objeto de culto, pero que pocas veces podrán igualarse a una gran novela.

Los reyes del jaco, Vern E. Smith
Traducción: Güido Sender 
Sajalín, 2015




lunes, 11 de mayo de 2015

El despertar


En un momento en que el norte y el sur de Estados Unidos aún se estaban reconciliando, Chopin centró su atención en el cambiante mundo femenino. La propia historia de la autora descubre una mujer independiente y rompedora que tras enviudar muy joven logró labrarse una exitosa carrera literaria.

En El despertar Chopin crea una protagonista que habla de tú a tú con Emma Bovary, Ana Karenina, Effi Briest o Ana Ozores. El adulterio de Edna Pontellier descubre una realidad hasta entonces sin nombre. Edna no solo da rienda suelta por primera vez a la sexualidad de una sureña adinerada sino que cuestiona la rígida y arcaica moralidad imperante.

Alejada de movimientos sociales, como el sufragista, Edna inicia una revolución individual y silenciosa. La lucha por la conquista de su espacio y las valientes confesiones de una madre que no siente un arrebatador amor por sus hijos hacen de ella una mujer única para la época. Un testimonio provocativo y necesario para sus congéneres que vivían recluidas en mansiones y cabañas en una zona de Estados Unidos que renegó siempre del progreso, como si quisieran continuar viviendo de acuerdo con los principios de una Francia de la que salieron huyendo.

El “amante” de Edna juega un papel secundario. No hay debilidad en Edna, inmadurez o capricho. Le elige como mero instrumento para llevar a cabo su catarsis. Es ella quien elige la conquista, quien lo convierte en protagonista involuntario. 

Las reflexiones de Edna colocan a Chopin en la vanguardia, en un modernismo que, sin descuidar las magníficas descripciones de unos paisajes atractivos y asfixiantes, desvela por vez primera en Estados Unidos la intimidad de un nuevo tipo de mujer, una mujer que llegó para quedarse.

La prosa de Chopin es poética, intimista, reivindicativa. Una prosa que sin duda está a la altura de esta valiente e imprescindible novela. No dejen de conocer a Kate Chopin, la madre políticamente incorrecta de las damas sureñas.

El despertar, Kate Chopin
Traducción: Eulalia Piñero Gil
Cátedra, 2012

El despertar y otros relatos, Kate Chopin
Traducción: Olivia de Miguel
Alba, 2011




martes, 5 de mayo de 2015

Los últimos días


La reinvención fue una constante en la vida de Queneau, importante influencia en muchos autores que vieron en su experimentación lingüística una corriente verdaderamente distinta. El grupo OuLiPo, capitaneado por Queneau y seguido por figuras como Duchamp, Perec o Calvino, fue un revulsivo para una literatura que vivía todavía un cierto inmovilismo tras la posguerra.

Los último días es una muestra del mejor Queneau, creador de Zazie en el metro y del heterónimo de Sally Mara. Esta exquisita novela no solo posee una trama que nos devuelve a un París de rufianes, cafés y aprendices de intelectuales sino también nos confirma la maestría de Queneau en la construcción. La interconectividad de las historias es realmente impecable y los diálogos poseen una deliciosa ironía. Elige dos grupos de personajes para retratar la vida de la capital francesa: unos estudiantes alejados del espíritu de la Sorbona y tres amigos sexagenarios que acabarán de manera insólita sus últimos días.

Queneau demuestra una vez más su impecabilidad estilística; en esta novela se encuentra de nuevo la presencia de neologismos, recurso que más tarde fue utilizado por tal vez su más insigne heredero, Réjean Ducharme, quien renovó el francés quebequense en una de las novelas más perfectas del pasado siglo, El valle de los avasallados.

Los sucesivos encuentros entre los personajes de Los últimos días teje un distinto y acertadísimo retrato del Barrio Latino. Acompañando a los grupos protagonistas hay inolvidables secundarios: un tuerto que perderá el ojo que le queda en la barra de un bar y un camarero absolutamente genial que es sin duda uno de los principales valores de este libro. Queneau no descuidó ni un solo detalle, redondeando a la perfección esta imprescindible novela. Trama, estilo, profundidad, ironía, la juventud, el envejecimiento como regreso, la ambición, el fracaso. Nada falta y nada sobra en Los últimos días.

Los últimos días, Raymond Queneau
Traducción: Pablo Moíño
Gallo Nero, 2013