domingo, 31 de agosto de 2014

Mendigos y orgullosos



Albert Cossery, íntimo amigo de Camus y adalid de la pereza, quien se jactaba de escribir tan solo dos frases a la semana, creó cuatro personajes fascinantes que llevan sobre sus hombros el peso de una brillante novela que es un singular homenaje al amor por las cosas pequeñas, a la pobreza a veces elegida, a la lucha por la libertad individual que permita a cada uno elegir su propio camino. Un homenaje a todos aquellos que pueblan los rincones más infectos del planeta.

Un inspector de policía gay investiga el asesinato de una joven prostituta. El crimen le lleva a relacionarse con, entre otros, un antiguo profesor universitario que vive en una habitación con una silla y una cama hecha a base de periódicos, y con un funcionario que juega a ser un Bartleby eternamente enamorado de la pasión y la gallardía. 

Mendigos y orgullosos es un embriagador viaje por los barrios castigados de una ciudad árabe, aunque las coordenadas geográficas y temporales sean lo menos importante. La fuerza de sus protagonista arrasa con todo y el lector está cautivo en una atmósfera putrefacta y poderosa.

Las escenas de Mendigos y orgullosos tienen una increíble fuerza visual. Sus diálogos hablan con la profundidad propia de aquellos que nada tienen que perder. El lector llega a olvidar la miseria y queda obnubilado, al igual que Henry Miller, quien fue su traductor, por la destreza de Cossery y por el mundo de estos mendigos y orgullosos a los que nadie se atreve a dar ninguna lección sobre la vida.

Mendigos y orgullosos, Albert Cossery
Pepitas de calabaza, 2001 

martes, 26 de agosto de 2014

Los siete años de abundancia


El mundo de Etgar Keret, al igual que Los siete años de abundancia, está formado por agudas crónicas en las que desviste al escritor y queda tan solo el marido, el ciudadano, el amigo, el padre, el hijo. Sus relatos, mínimos, sólidos, casi siempre perfectos y muchas veces mágicos, dejaban ya entrever las distintas capas del personaje de Etgar Keret.

Este volumen recoge de manera breve pero devastadora los sucesos, trascendentales o aparentemente nimios, que más marcaron siete años de su vida. Keret provoca la risa con los retratos de una esposa que de manera paciente tolera hasta donde puede sus manías y caprichos. La despedida de un padre enfermo del que se calza a modo de recuerdo un par de zapatos olvidados. Etgar tampoco se avergüenza al presentarse como un padre no experimentado y fallido. Sus diálogos con su hijo recuerdan la sabiduría casi animal de los que nada han aprendido.

Recorre el camino de vuelta a los orígenes de sus padres en la Europa castigada por el nazismo. El encanto de Varsovia se multiplica al reencontrarse Etgar con el lugar donde su madre dejó de ser una niña demasiado pronto.

Keret no estaría siendo honesto con su particular realidad si no incorporara como un personaje más a Israel. Se detecta cierta timidez al hablar del conflicto; los palestinos pasan casi desapercibidos. No esperaba un posicionamiento político abierto ni suicida con la opinión pública de su país pero sí una mención honesta y consciente de sus vecinos. Etgar Keret es falible, es antes de nada un individuo, y los pequeños retazos de su vida, como sus relatos, son apasionantes y adictivos.

Los siete años de abundancia, Etgar Keret
Traducción: Raquel Vicedo 
Siruela, 2014




sábado, 23 de agosto de 2014

Niels Lyhne



La voracidad de las mesas de novedades no da tregua. Seguir el frenético ritmo de publicación de las editoriales exige selecciones iniciales no siempre acertadas.

Aún me pregunto cómo pude esperar más de diez años para leer Niels Lyhne. Y cómo los suplementos culturales, quiero pensar que contaban entonces con una salud menos maltrecha, prácticamente la ignoraron.

El autor danés Jens Peter Jacobsen fue reverenciado por figuras como Thomas Mann, Stefan Zweig o Rainer Maria Rilke que alababan sin descanso el innegable talento de Jacobsen y su poderoso lirismo. Jacobsen destacó en el campo de la botánica y el de la poesía, que tan bien se complementan. Niels Lyhne es la joya de su escasa producción narrativa.

Jacobsen narra, en una suerte de Bildungsroman, la ¿decepcionante? vida de Niels Lyhne, hijo de una mujer romántica, soñadora y eterna insatisfecha que quería ver sus anhelos cumplidos en la vida de su hijo. Deseaba ver en él a un aventurero, a un, por qué no, hombre del Renacimiento. Lyhne tropieza una y otra vez; amores frustrados, un talento mediocre, y un constante errar por el mundo que le conducen de vuelta a su origen provinciano donde deja de lado la poesía y confía en el poder de las manos.

Jacobsen da vida a un personaje absolutamente fascinante, el taciturno y desencantado Niels. Con un estilo impecable recoge algunas de las reflexiones más agudas sobre el hombre y la religión que recuerdo haber leído. Jacobsen hizo gala de una sorprendente modernidad. Sus observaciones sobre el ateísmo son magistrales y ayudan a configurar unas últimas páginas bellísimas y demoledoras. Niels Lyhne es el hombre o la mujer de hoy en día, frustrado y en permanente búsqueda.

Niels Lyhne, Jens Peter Jacobsen
Traducción: Ana Sofía Pascual
Acantilado, 2003


lunes, 11 de agosto de 2014

Ahora


Es imposible no sentir cierta culpabilidad al intentar despojar a alguien de su “antes”, un “antes” que parecía eterno hasta que llegó un futuro devastador, aquel que siempre pareció garantizar promesas y sueños.

Brigitte Giraud descubre al regresar de un viaje de promoción de su segunda novela que su pareja desde hace veinte años y padre de su único hijo ha fallecido en un absurdo accidente de moto en el que no hay culpables. Brigitte se despoja de su yo literario y busca casi sin oxígeno palabras sobrias, inequívocas, palabras que permitan transmitir con fidelidad la terrible realidad de su "ahora".

Brigitte convivía "antes" con una discreta felicidad que ni quería ser llamada por su nombre. Pero esta se desvanece sin que pueda ser retenida y se instala en su lugar, sin pedir permiso, un doloroso presente.

Giraud comparte, con el desaparecido Claude y con ella misma, la absurdidad del momento, la mudanza a una nueva casa que nunca será, a pesar de los innumerables planes, de los dos. En ese nuevo espacio las pertenencias de Claude siempre serán meros recuerdos.

La recreación de Claude a través de la música que escuchaba, la ropa que vestía, y, por qué no, algunas de sus manías, multiplica la potencia del dolor de Giraud que no busca la lágrima fácil, la compasión, sino que descubre, casi a la par que el lector, la ingratitud que se siente hacia los momentos discretamente felices y el engañoso poder del amor. El amor que se jacta de que todo lo puede y acaba siendo vencido por la muerte.

La lucha de Brigitte con los tramites burocráticos, con la orfandad de su hijo, con su propia soledad, con el peso de la memoria es un desgarrador homenaje a la vida, a la fragilidad del ahora.

Ahora, Brigitte Giraud
Contraseña Editorial, 2014




jueves, 7 de agosto de 2014

Memorias póstumas de Blas Cubas


En época de vacas flacas en las que ni la sabiduría, terrenal y celestial, de Paulo Coelho parece curar la depresión de los brasileños es inevitable preguntarse si no levantarían antes cabeza si leyeran más a Machado de Assis o Clarice Lispector. Y es que cuando la organización de eventos millonarios opaca los verdaderos logros la miopía nacional se aproxima cada vez más a la ceguera. Una ceguera que se agudiza cuando sale de su escondrijo la miseria. 

Nélida Piñon afirma siempre que la dejan que Machado de Assis rivaliza en grandeza con Flaubert o Stendhal. Pero si hubiera que pensar en un justo rival en su propio idioma este sería sin duda Eça de Queiroz.

Machado de Assis creó uno de los personajes más ingeniosos, más libres de la historia de la literatura, un poderoso protagonista y narrador que revolucionó el realismo y el naturalismo. Memorias póstumas de Blas Cubas hace constantes guiños a Chateubriand y Lawrence Sterne.

Desde la muerte el insigne Blas Cubas retrata una vida falsamente mediocre con un autocrítica deliciosamente irónica. La singular voz de Cubas dirige esa brillante demostración de innovación estilística, no solo para los escritores latinoamericanos de aquel entonces sino también para sus pares europeos como Henry James.

Memorias póstumas de Blas Cubas es un apasionante recorrido por la Brasil poscolonial de mano de un hombre fracasado pero en paz que recuerda con sorna sus desastres amorosos y la fragilidad de sus planes de antaño, y es también una lucidísima crítica a una sociedad pacata y servil. Tal vez lo que necesite este Brasil con gestos de nuevo rico es un nuevo Machado de Assis.

Memorias póstumas de Blas Cubas, Joaquim Maria Machado de Assis

Alianza, 2012