lunes, 24 de febrero de 2014

El custodio - Anthony Trollope


La época dorada de la literatura inglesa lleva los apellidos de Austen, James, Thackeray, Dickens y Trollope. Un momento difícilmente repetible por mucho que insista Granta. El desconocimiento de la obra de Trollope en España no le debe restar méritos sino más bien señalar la falta de visión de nuestro sector editorial que escasamente ha rescatado a uno de los mejores autores del siglo XIX. Claro ejemplo de ello es que su obra culmen, The way we live now, no haya sido nunca traducida al castellano.

Trollope es el mejor testigo de una Inglaterra falsamente piadosa y pacata que se resquebraja. Un retratista estremecedoramente fiel que se adentra en la cabeza de cada personaje sin dejar un mínimo espacio por recorrer. Un autor que saca a la luz todas y cada de las virtudes y miserias de sus marionetas sin las mañas de un depredador sino con el tiento de un silencioso psicólogo.

El custodio narra un escándalo en un asilo en Barchester, ciudad secundaria de Inglaterra en la que Trollope situaría posteriores novelas. El custodio Harding es un hombre apáticamente bondadoso que procura hacer feliz a sus inquilinos y, sobre todo a sí mismo, gracias a una vida carente de alborotos. Pero John Bold, joven reformador y futuro yerno del custodio, se cuestiona la interpretación que la Iglesia ha realizado de un testamento, datado cuatro siglos atrás, creador de dicha institución. Mientras Dickens abogaba por los derechos de las clases más desfavorecidas, Trollope señalaba la necesidad de una sociedad libre de la perjudicial influencia de la jerarquía eclesiástica.

Trollope da forma a una inolvidable galería de personajes que muestra los más bajos instintos y las más altas pasiones. Un periodista ambicioso y sin agallas que no persigue la verdad sino su éxito profesional, un arcediano déspota dispuesto a sacrificar los débiles principios de su suegro, el custodio. Dos hijas que disienten en el respeto hacia a las decisiones tomadas por su anciano padre. Y un obispo, ya sin fuerzas, que asiste al desmoronamiento de un sistema que ya poco le importa y al arrinconamiento de su único amigo, el querido Harding.

Trollope interviene a lo largo de la obra con agudas y divertidas reflexiones reconociendo sin pudor su absoluta parcialidad. Un toque perfecto para una novela inteligente, trágica e hilarante a la par. Ya lo decía Henry James “Gracias a Trollope conocemos mejor el corazón humano.” Gracias a El custodio sabemos que muchos de los presentes acontecimientos no son tan originales. Pero Henry James fue afortunado ya que en su tiempo existía un brillante escritor llamado Anthony Trollope para que los retratase.


El custodio, Anthony Trollope
Alfaguara, 2004





No hay comentarios:

Publicar un comentario