lunes, 26 de noviembre de 2012

Claroscuro




Tuteó al éxito, se olvidó de barreras, visibles e invisibles, y en lugar de dejar un sonoro epitafio tras una muerte trágica, que la podría haber convertido en leyenda, expiró en brazos de una apacible mediocridad. Sus logros fueron los sueños de muchas afroamericanas de la época, que vieron en Larsen la encarnación del sí, se puede. Pero sus últimos días demostraron que la soledad y el paso del tiempo discriminan a todos por igual.

Claroscuro recibió el elogio unánime de público y crítica y regaló a Larsen los mejores momentos de su vida. Nella no quiso denunciar dobles morales ni juzgar los disfraces o las envidias entre las mujeres de su género y clase. Larsen, como muchas blancas, compartió una historia de celos y pasiones desmedidas, en la que el trasfondo racial parece más una pura coincidencia. Habla de la pureza de las bajezas humanas sin tomar partido, quizá porque ella sabía mejor que nadie que todo está permitido cuando se ha de esquivar el fracaso.

La complejidad y profundidad de Irene y Claire son un reflejo del espejo de Nella; cualquier parecido con las mujeres de Henry James no es casualidad. Pero Larsen no quiso o supo aprovechar la oscuridad de sus almas para hacer una radiografía de lo que a las tres rodeaba. El resultado es una novelita agradable, para un viaje en avión, para la sala de espera del médico, pero no para un tarde de domingo, cuando, apoltronado en el sillón, se esperan páginas que hagan pensar que aún es sábado.



P.d. Por segunda vez en seis meses me encuentro con el tándem Sara Morante-Pepa Linares. Odio repetirme y me temo que en este tema lo haré hasta la saciedad. Brillante Morante.

Ay, Pepa, querida Pepa. Empiezo a pensar que esa manía posmoderna tuya de introducir en la traducción giros cañís (que me acercan más a Lavapiés que al Bronx) es totalmente premeditada. Sé que te gusta hacerme sufrir, que disfrutas viéndome soltar tacos sin parar, en vez de grititos de pavor. Oye, qué detalle el tuyo.



Claroscuro, Nella Larsen
Editorial Contraseña, 2011


SOFÍA CASTELLANOS




miércoles, 21 de noviembre de 2012

Personajes desesperados




Caminar día tras día sobre un fino alambre. Mirar al vacío, sentirse atraído por él, enderezar la mirada y caer. No hay viento huracanado, tan solo un pellizco que hace perder pie. Y desde abajo rechazar una mano aparentemente amiga que pretende devolver el equilibrio, sobre la cuerda, sobre la vida.

La señora Fox se sirve de un acontecimiento banal, el mordisco de un gato, para desencadenar una catarsis angustiosa y apática que lleva a Sophie a sentirse más viva, más lúcida.

La decadencia de una sociedad, aquella o esta, y la soledad de sus miembros nos sacan de un equívoco; no todo tiempo pasado fue mejor. Y es que vivir instalados en ayeres y mañanas es una enfermedad que nos paraliza más que la rabia transmitida por un gato callejero.

Personajes desesperados es un baile de egos con diálogos brillantes, intercambio de ideas y silencios que, no por comunes, resultan en estas páginas menos originales.

La maestría de Fox puso de acuerdo a dos hombres que nacieron para rivalizar y admirarse. Foster Wallace y Franzen se describieron hasta la saciedad como admiradores y herederos de Personajes desesperados. Hoy en día, quizá Paula haya pasado el testigo a Lorrie Moore pero los protagonistas de este libro no pueden ser trasplantados. Sus miserias y grandezas son propiedad de Fox y con suerte, compartidas con los que una y otra vez releen la novela y se sienten cada vez más perdidos y más fascinados.



Personajes desesperados, Paula Fox
El Aleph, 2005


SOFÍA CASTELLANOS

viernes, 16 de noviembre de 2012

Graciela Iturbide - Érase una vez un ama de casa


La fama llevó a Graciela Iturbide lejos de México pero una y otra vez ha encontrado el camino de vuelta para seguir fotografiando las complejas realidades de su país. 
Estudió en la Escuela Cinematográfica de la Universidad Autónoma de México de la mano del maestro Manuel Álvarez Bravo, quien le dio los más valiosos consejos. Titular las fotografías para que fueran reconocidas, revelar siguiendo las sencillas instrucciones de un rollo Kodak y buscar inspiración en el arte. Gabriela, hay que ver mucha pintura para hacer fotografía.
Graciela provenía de una familia muy conservadora. Se casó joven, tuvo tres hijos y cuando vio que su trayectoria vital no la iba a llevar más allá de las cuatro paredes de su hogar, escandalizó a su familia y apostó por el arte.
 Pero poco después falleció su hija de seis años y su mundo se vio sacudido por completo.
Solo volvió a considerarse fotógrafa, después de una larga sequía creativa, cuando viajó a Panamá a hacer un reportaje fotográfico al general golpista Omar Torrijos. 
Su sensibilidad visual entronca directamente con el realismo mágico literario. De alguna manera vio cumplido su sueño de niña: ser escritora.
Pero a Iturbide le enfurece que le digan que su fotografía es mágica. A ella le interesa más lograr una dosis de poesía en su obra. Nunca me hubiera atrevido a decirle a la señora de las iguanas "Ven a mi estudio y te pongo las iguanas en la cabeza", simplemente la encontré en el mercado. Creo que todos los fotógrafos hacemos fotografía documental, pero después de todo depende de la interpretación de cada uno, si hay más o menos poesía o imaginación.
Iturbide piensa que México, sobre todo, son sus mujeres, sus símbolos y su pasado indígena. Ha querido mostrar todo lo que puede resultar incómodo al desarrollo.
En el año 2008 fue galardonada con el Premio Hasselblad de Fotografía, uno de lo más importantes en el mundo en el campo de la fotografía artística. En los años ochenta recibió el Premio Eugene-Smith de fotografía humanitaria y el Premio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de la ONU por su reportaje El empleo a su carencia, un retrato impactante sobre la desigualdad y la explotación en México.
A mí me gusta la soledad, por eso soy fotógrafa.
Su cámara le ha llevado a recorrer Estados Unidos, fuente de muchas de las desgracias de su país, Italia, España, Mozambique y la India. 
En todos los lugares que visita se comporta de la misma manera, porque al final, detrás de una lente todos somos iguales. 
 Suelo ir a la ciudad con mi cámara y me presento como fotógrafa. Le digo a la gente que tengo la intención de quedarme un tiempo. Me gusta cuando la gente sabe que estoy tomando una foto. Para mí la complicidad es mirar a alguien y descubrir que te devuelven la mirada. Si no la consigo, no obtengo ningún resultado.
 Los pájaros que yo busco son el pájaro solitario de San Juan de la Cruz, que tiene que ver con el poeta Attar. Pueden estar en la realidad, pero sobre todo están en mí o podría decirse, que están espiritualmente en la literatura y por eso es difícil descubrirlos en la realidad. La literatura me inspira a buscar el viaje de los pájaros de Attar, que al final llegan a encontrase con ellos mismos en el espejo.
De Brassaï toma una de las frases que han marcado su obra y su existencia: La vida no puede ser captada ni por el realismo ni por el naturalismo, sino solamente por el sueño, el símbolo o la imaginación.
A mí me gusta que mi fotografía sea poética, ya sea fuerte o no, pero me gusta poner la cabeza en la cámara y en el corazón. No dudo que lo digital lo haga, pero hay en lo moderno más prisas para hacer las cosas y yo no voy en desacuerdo con eso, todo depende del resultado de lo que la gente hago con lo digital.




A Cubierta recomienda - 

Graciela Iturbide
RM Verlag, 2012

Eyes to fly with: portraits, self-portraits, and other photographs, Graciela Iturbide
University of Texas Press, 2007


SOFÍA CASTELLANOS

sábado, 10 de noviembre de 2012

Hace cuarenta años - Maria Van Rysselbergh




La adolescencia irrumpe en nuestra vida, y con ella se instala para nunca abandonarnos el nada es para siempre. Y es que vivir no entiende de quizás, mañanas  o hasta cuándos.

Muchos se sienten en posesión de verdades absolutas y cómodamente señalan desde la poltrona con dedo acusador los tropiezos y errores de los demás. Siempre ha sido muy osado vivir a medias.

Hace cuarenta años habla de amores que resisten sin mácula, con más brillo, incluso, al paso de los años. Al cerrar este libro, algunos pueden reírse de la cobardía de estos enamorados, desdeñar un falso sacrificio por un amor trasnochado o ficiticio. Otros, sin embargo, puede que entiendan la magnitud de este regalo.

No hay tragedia, ni lloros, ni cartas arrojadas a la chimenea, sino la consciencia de seguir siendo uno mismo, sin el otro. Que levante la mano quien no haya querido paralizar el tiempo y renunciar al desenlace de alguna historia, parar ahí los recuerdos.

Hace cuarenta años es una novela imprescindible que sigue creciendo ante la intuición de confesiones no hechas. Van Rysselberghe guardó la casa de la duna para ella y Émile durante décadas, más adelante, cuando no podía hacerse ya ningún daño, tuvo la generosidad de abrir sus puertas.

Maria tiene la magia suficiente para explicar que, en tiempos de hechos consumados y juicios rápidos, el amor no tiene ni principio, ni final, si acaso, si uno tiene suerte puede tener un inolvidable desarrollo.

Llega el otoño, época propicia para álbumes y misivas de otro tiempo. Y este otoño, más triste que nunca, nos ha regalado este pequeño gran libro que hace los días menos grises y menos cortos.

P.d. La belleza del texto es apabullante, pero no lo es menos la acertadísima, delicada e insuperable traducción de Regina López Muñoz. Quitémosnos todos el sombrero. Sí, señor.


Hace cuarenta años, Maria Van Rysselberghe
Errata Naturae, 2012


SOFÍA CASTELLANOS

martes, 6 de noviembre de 2012

Recomendaciones noviembre







Sofía Castellanos recomienda:


Literatura extranjera

El edificio Yacobián,
Maeva, 2008

Al Aswany es un digno heredero de Naguib Mahfuz, y la conciencia de un Egipto que se debate entre el inmovilismo y el cambio. El edificio Yacobián nos habla de un Cairo que crece, se desarrolla y casi muere; un 13 Rue del Percebe lúcido, transgresor e imprescindible. 

Literatura en castellano

Un mundo para Julius, Alfredo Bryce Echenique
Anagrama, 2000

Al vilipendiado Bryce merece perdonársele todo por haber creado el maravilloso mundo de Julius. Cinthia, Vilma y las calles de San Isidro y Miraflores forman parte de cualquier recorrido vital. 

Un clásico

Una saga moscovita, Vasili Aksiónov
Belacqua, 2010

Aksiónov fue uno de los mejores testigos de la caída del socialismo soviético. Los miembros de la familia Grádov hablan de tú a tú a los personajes de Vida y destino, El maestro y la margarita o Doctor Zhivago. Monumental. 

Cuentos

Cuentos reunidos, Clarice Lispector
Siruela, 2008

Clarice Lispector escribía como quien soñaba, escribía para no sentirse muerta. Cualquier cuento, novela, poema es un honesto paseo por su cuerpo y su cabeza.  Una mujer genial y atormentada que es hoy en día mucho más que un mito. 

Novela negra

Cualquier otro día, Dennis Lehane 
RBA, 2010

La menos negra de todas sus novelas, y quizá, también la más completa. Estados Unidos está en permanente búsqueda de la gran novela americana, y Cualquier otro día es la gran novela bostoniana. Desde las primeras páginas el lector camina por las adoquinadas calles de la capital de Nueva Inglaterra y ya no se puede imaginar lejos de ellas. 

Biografía

Thomas Bernhard. Una biografía.  Miguel Sáenz 
Siruela, 2004

Austria es cruel con sus hijos y más aún si estos son brillantes y deslenguados. Thomas Bernhard era un recordatorio de la grandeza y de la bajeza del antiguo imperio. Miguel Sáenz ha sido el fiel escudero de Bernhard en la lengua española. Sin él todo hubiera quedado en un cada vez más débil mormullo transmitido desde  Viena. A Cubierta quiere abogar por la concesión de un merecidísimo sillón en la RAE para el señor Sáenz.

Novela gráfica

Fun home, Alison Bechdel
Mondadori, 2008

El Ulises, Hemingway y Scott Fitzgerald son solo algunos de los invitados a la infancia de Alison y que le ayudaron a entender la fragilidad de su padre y la valentía de ella misma. Ya les gustaría a muchos novelistas exorcizar sus miserias con esta franqueza y esta fuerza.

Poesía

Poesías reunidas, T.S. Eliot
Alianza, 2006

Probablemente una de las voces más lúcidas del siglo XX. El hermetismo de sus poemas encierra verdades absolutas sobre la realidad y la inconsciencia.




Martina Fron recomienda:



Literatura extranjera

La vida, instrucciones de uso, George Perec
Anagrama, 1992

La vida de una casa  de París y los más de doscientos personajes que se cruzan por su escalera convirtieron esta novela en una obra maestra de la literatura francesa, dedicada a Raymond Queneau. Condes, cocineros, investigadores bailarinas, suicidas y adoradoras del diablo son algunos de los personajes que vivieron en la gran casona y dejaron marcas en la pared. El autor incluyó a final de la obra un anexo a modo de índice con el plano de la casa y las familias alojadas en ella para ayudar al lector a no perderse.  

Literatura en castellano

Abierto toda la noche, David Trueba
Anagrama, 1995

El pequeño de los Rodríguez Trueba lanzó al mundo esta historia disparatada de una familia que se quiere y se odia con la misma intensidad que se engañan y ningunean. Tierna, sarcástica y a veces repugnante, la primera novela de Trueba prometía una narrativa descarnada y real, que se consolidó en Cuatro amigos y más tarde en Saber perder, galardonada con el Premio Nacional de la Crítica en 2008. 

Un clásico

Al este del edén, John Steinbeck
Tusquets, 2004

La gran epopeya del siglo XX, mezcla de ensayo, ficción y autobiografía (los Hamilton son un reflejo de la familia materna de Steinbeck) y un único tema: ¿El mal se crea, se destruye, se transforma  o se hereda?

Cuentos

Nueve cuentos, J. D Salinger
Edhasa, 2001

Si en sus novelas Salinger se permitía una dispersión mayor acerca de la angustia y la insatisfacción personal en los nueve relatos el detalle y la concreción condicionan a los personajes. Niños maduros y adultos infantiloides que dan respuesta a lo que nadie se atreve a preguntar.

Novela negra

La quinta mujer, Henning Mankell
Quinteto, 2005

Tres sangrientos asesinatos tienen completamente despistada a la policía de Ystad.  Las víctimas son hombres con hobbies anodinos, una vida muy tranquila y demasiado aburrida para encontrar justificación al sadismo con el que los han matado.  Aun así el inspector Wallander consigue avanzar en el caso y encontrar el nexo de unión, pero cuando parece que todo empieza a cobrar sentido hay un cuarto asesinato y toda la lógica se va al traste.  Complejo y apasionante,  La quinta mujer es el mejor libro de una de las sagas más conseguidas de la novela negra de las últimos veinte años.

Biografía

Una verdadera novela. Memorias, Philippe Sollers
Páginas de Espuma,  2008

Denostada y alabada a partes iguales, Sollers nos presenta sus memorias a través de sus encuentros y discusiones con Littell, Houellebcq, Beavoir y Sartre, explica su fascinación por el marqués de Sade, sus impulsos a la hora de escribir y su complicada relación con las dos mujeres de su vida. 

Poesía

Obra completa: Poesía, Teatro, Prosas y Correspondencia, Miguel Hernández
Espasa Calpe, 2010

En el centenario de su nacimiento Espasa Calpe aglutinó en una edición impecable la obra completa de, posiblemente, el mejor poeta español del siglo XX. 

Cómic

Tintín y el Arte-Alfa, Hergé
Juventud, 2011

En el momento de morir Hergé la última aventura de Tintín no era más que un esbozo de tres planchas y cuarenta y dos bocetos,  pero los editores, presionados por la viuda, decidieron publicarlo así. Nunca se sabe qué hubiera pasado de acabar la historia, pero la última viñeta, con los malos apuntando con la pistola en la cabeza de Tintín presagiaba, como se confirmó por amigos del dibujante, la muerte del periodista en una azotea.


A Cubierta querría señalar que es muy posible que el lector encuentre los títulos previamente citados en ediciones y formatos distintos a los aquí nombrados. Si el equipo ha decidido recomendar una edición específica es por respeto muchas veces a la primera edición del libro en España o porque de todas las existentes en el mercado consideran que es la más completa.