viernes, 31 de agosto de 2012

A contracorriente - Ansel Adams

Ansel Adams estuvo unido desde su nacimiento a California. Fue un niño inteligente, tímido y disléxico. Como buen nacido en San Francisco que se precie se rompió la nariz en unos de sus innumerables terremotos.

A los catorce años sus padres, con motivo de un viaje a Yosemite, le regalaron su primera cámara, una Kodak Box Brownie. Ahí aúno sus dos nuevas pasiones: la naturaleza y la fotografía. 
 Ansel Adams recibió una educación muy liberal, en constante contacto con las artes. Fue un avezado pianista y solo el descubrimiento de la fotografía le hizo abandonar la música.

Tuvo dos influencias iniciales, Albert M. Bender y Paul Strand, que consiguieron alejarle del estilo pictoralista y acercarle al realista. Años más tarde Ansel Adams junto a Imogen Cunningham, John Paul Edwars, Sonya Noskowiak, Henry Swift, William van Dyke y Edward Weston, creó el grupo f/64, que incorporó una nueva corriente al “straight photography”. Esta nueva tendencia era un fiel reflejo de lo que Adams deseaba: mayor nitidez y profundidad de campo, opuesta a la tendencia entonces en boga que abusaba de las imágenes desdibujadas.
 Su trabajo como fotógrafo comercial de empresas como IBM, AT&T y Kodak le dio la oportunidad de convertir sus imágenes en iconos de la naturaleza estadounidense. Colaboró con la célebre Dorothea Lange para la revista Life.

 No tomas una fotografía, la creas.
 Ansel Adams fue acercándose al mundo de la técnica, se convirtió en asesor de muchos fotógrafos y de empresas como Polaroid. Junto a Fred Archer inventó el sistema de zonas que mide la exposición y que aún hoy usan las cámaras. Publicó varios manuales que siguen siendo utilizados por los amantes y los profesionales de la fotografía: La cámaraEl negativo y La copia

 En Nueva York coincidió con Alfred Stieglitz, en cuya galería pudo exponer sus fotografías por primera vez. También entró en contacto con la mujer de Stieglitz, la pintora Georgia O'Keeffe, con quien compartía su pasión por la naturaleza. 

  La influencia entre ellos fue bidireccional. En el año 2009 el MOMA de San Francisco organizó una exposición llamada Georgia O'Keeffe and Ansel Adams: Natural Affinities. 

Cartier-Bresson, entre otros muchos, criticaba la falta de seres humanos en sus obras. “El mundo se está destruyendo y todo lo que Adams y Weston fotografían es piedras y árboles“. Ansel no se quedó atrás, criticó duramente a Cartier-Breson pero sobre todo a William Mortensen de quien dijo era “el anticristo” o el “demonio personificado”. Adams no entendía una fotografía más creativa y artística.

Cuando las palabras no me sirven, me ayudo de la fotografía. Cuando las imágenes no son las adecuadas, elijo el silencio. 
 Pocas cosas le hicieron alejarse de la naturaleza. Una de ellas fue el internamiento de japoneses en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Sus fotografías son la denuncia y el mejor testimonio de esa aberración.

El nombre de Ansel Adams siempre estará unido a la defensa de los animales salvajes, a los parques naturales, al odio a las carreteras, a Alaska, y siempre y sobre todo a Yosemite.

     Ansel Adams se diferenció de sus contemporáneos por su control de la técnica (física y química), que unida  a su peculiar visión hizo de él un artista único. Manejo las texturas como nadie. Su constante búsqueda fue transmitir la clave de la fotografía: lo que había observado con sus propios ojos y lo que había sentido al presionar el disparador.
 No todo el mundo confía en un cuadro pero sí creen en una fotografía.
      A veces llego a sitios en el preciso momento en que dios está listo para que presione el disparador.
 Algunos fotógrafos toman la realidad ... e imprimen en ella su pensamiento y su espíritu.  Otros la toman desde la humildad y la ternura porque para ellos la fotografía es un instrumento del amor y una revelación.


 El negativo es la partitura del compositor y su impresión, la actuación.
    Fotografiar paisajes es el examen más difícil para un fotógrafo, y muchas veces la mayor decepción.

En toda fotografía hay dos personas: el fotógrafo y el espectador. 
Adams, cámara en mano, fue un Thoreau moderno. Hizo de Yosemite su Walden particular. Yosemite es para mí un constante amanecer, un brillo verde y una maravilla dorada reflejados en un edificio enorme hecho de piedra y espacio.


A Cubierta recomienda - 

Ansel Adams, 400 Photographs
Little, Brown and Company, 2007


SOFÍA CASTELLANOS